Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo

San Jerónimo
30 septiembre


     Jerónimo nace en Estridón, de Dalmacia (actual Yogoslavia) el año 332, en una familia acomodada. De joven viaja a estudiar en Roma. Dicen de él: “Nadie lo aventaja en el arte de escribir”.
     Lleva una vida piadosa y visita las catacumbas de los mártires, orando ante ellas. Estudia griego hasta dominarlo a perfección. Es ordenado sacerdote en Antioquía (Turquía), donde se retira al desierto de Calcis, y allí vive en austeridad, ayuno, oración y lágrimas.
     Estudia hebreo con la ayuda de un monje convertido del judaísmo. Viaja a Roma, donde el papa san Dámaso lo asume como secretario personal y le encarga la traducción de la Biblia al latín (la Vulgata).  Él forma los primeros grupos bíblicos.
    Fallecido el papa Dámaso, parte para Tierra Santa, con algunas damas de sus círculos bíblicos, y se establece en Belén, donde funda un monasterio al que rige como abad.
      Lleva a cabo una inmensa y profunda obra de exégesis o interpretación de la Biblia. Refiriéndose a la Sagrada Escritura, escribe:

“Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras, no conoce el poder de Dios ni su sabiduría; de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”.
     
     Agotado por el trabajo y la austeridad, pasa al gozo de su Señor en el 420.

p.j.